Cuando un lente de contacto parece pegado al ojo, el impulso suele ser apretar más fuerte o buscarlo con la uña. Ahí es cuando una rutina simple se vuelve incómoda. Saber cómo quitar lentes de contacto correctamente protege tus ojos, evita romper el lente y hace que el proceso sea rápido, incluso si acabas de empezar a usarlos.
La clave no es tener fuerza en los dedos. Es tener las manos limpias, el ojo bien hidratado y una técnica suave. Si usas lentes diarios, quincenales o mensuales, los pasos básicos son muy parecidos, aunque hay situaciones en las que conviene detenerse y pedir orientación.
Antes de quitarte los lentes de contacto
Lávate muy bien las manos con agua y jabón. Enjuágalas por completo y sécalas con una toalla que no deje pelusa. Los residuos de crema, maquillaje, jabón o agua pueden irritar el ojo o contaminar el lente.
Hazlo frente a un espejo, con buena luz y sobre una superficie limpia. Si eres principiante, evita hacerlo sobre el lavamanos abierto: un lente puede caer y perderse en segundos. Cierra el desagüe o coloca una toalla limpia sobre el área.
Si notas que tus ojos están secos después de muchas horas frente a una pantalla, usa gotas lubricantes compatibles con lentes de contacto. Espera unos segundos antes de intentarlo. No uses saliva, agua del grifo ni gotas para quitar el enrojecimiento como sustituto de solución lubricante.
Cómo quitar lentes de contacto paso a paso
Mira hacia arriba frente al espejo. Con el dedo medio de tu mano dominante, baja suavemente el párpado inferior. Con el dedo medio de la otra mano, mantén elevado el párpado superior para evitar parpadear justo cuando estés retirando el lente.
Con la yema del dedo índice, toca el lente suavemente y deslízalo hacia la parte blanca inferior del ojo. No necesitas presionar el ojo: solo desplaza el lente fuera de la córnea, la zona transparente situada al centro.
Una vez que el lente esté sobre la parte blanca, júntalo con delicadeza entre las yemas del pulgar y el índice. Retíralo sin usar las uñas. Si tienes uñas largas, este detalle es especialmente importante porque una uña puede rayar el lente o irritar la superficie del ojo.
Repite el proceso en el otro ojo. Conviene empezar siempre por el mismo lado, por ejemplo el derecho, para no confundir los lentes si tu graduación cambia de un ojo a otro.
Si usas lentes de contacto desechables diarios
Después de retirarlos, deséchalos. No los enjuagues ni los guardes para volver a usarlos. Están diseñados para una sola jornada y reutilizarlos puede afectar su comodidad e higiene.
Si usas lentes quincenales o mensuales
Coloca cada lente en la palma de tu mano, agrega solución multipropósito y frótalo suavemente según las indicaciones de su empaque. Luego guárdalo en un estuche limpio con solución nueva. Nunca completes la solución que quedó del día anterior: vacía el estuche, enjuágalo con solución y déjalo secar al aire.
¿Qué hacer si el lente se siente pegado?
Un lente no puede irse detrás del ojo, aunque a veces puede desplazarse bajo el párpado o sentirse difícil de localizar. Mantén la calma. Si el lente está seco, intentar sacarlo de inmediato puede causar más molestia.
Primero, aplica unas gotas lubricantes aptas para lentes de contacto. Parpadea varias veces y espera entre uno y dos minutos. Después, mueve los ojos lentamente hacia arriba, abajo y a los lados. Esto ayuda a que el lente vuelva a colocarse en una posición accesible.
Si está centrado pero no se mueve, cierra el ojo y masajea el párpado con extrema suavidad. Luego vuelve a abrirlo y prueba deslizar el lente hacia la parte blanca del ojo. No frotes con fuerza y no uses pinzas, aplicadores improvisados ni objetos que no estén diseñados para tocar el ojo.
Cuando el lente se ha subido bajo el párpado superior, mira hacia abajo y levanta suavemente el párpado. Parpadea y masajea con suavidad hacia el centro. Si no lo encuentras o sigues sintiendo una molestia intensa, no insistas durante mucho tiempo.
Errores comunes al retirarlos
El error más frecuente es intentar sacar el lente mientras el ojo está seco. También es común presionar el lente directamente sobre la córnea, en lugar de deslizarlo primero a la parte blanca. Esa diferencia hace que el proceso se sienta más difícil de lo que realmente es.
Otro problema es dormir con lentes de contacto que no están aprobados para uso nocturno. Al despertar, pueden estar secos y adheridos. La mejor opción es hidratarlos con gotas compatibles, esperar y retirarlos sin apuro. Si se te hace difícil quitarlos con frecuencia, vale la pena revisar si el material, el tiempo de uso o la graduación que utilizas sigue siendo adecuado para ti.
También evita retirar los lentes después de tocar comida, cremas o productos de limpieza sin lavarte las manos. Tus ojos son sensibles y una pequeña contaminación puede convertirse en ardor, enrojecimiento o una infección que requiere atención.
Cuándo dejar de intentarlo y buscar ayuda
Hay situaciones en las que no conviene seguir probando en casa. Busca atención profesional si tienes dolor fuerte, visión borrosa que no mejora al quitar el lente, sensibilidad marcada a la luz, secreción, un ojo muy rojo o la sensación persistente de que algo quedó atrapado.
También consulta si el lente se rompió dentro del ojo y no puedes retirar todos los fragmentos con facilidad, o si llevas demasiado tiempo intentando sacarlo. Un profesional puede revisarte sin lastimar la superficie ocular y confirmar que no haya irritación o lesión.
No esperes a que la molestia sea intensa. Un ojo sano normalmente se siente cómodo con lentes de contacto bien adaptados. Si hay ardor repetido, resequedad constante o dificultad diaria para retirarlos, puede que necesites ajustar tu rutina, cambiar de solución o revisar tu graduación.
Hábitos que hacen más fácil quitar los lentes
Mantener horarios razonables de uso ayuda mucho. Aunque te sientas bien, no extiendas el uso más allá de lo recomendado para tu tipo de lente. Llevar un estuche limpio y solución cuando sales te da una alternativa si tus ojos empiezan a sentirse secos.
Antes de comprar una nueva caja, revisa que coincidan la marca, graduación, curva base y diámetro indicados en tu receta. Lentes de marcas reconocidas como Acuvue, AirOptix, Biofinity, Proclear, Ultra y Clariti pueden sentirse distintos entre sí, incluso con la misma graduación. La comodidad depende de que el lente sea el indicado para tus ojos, no solo de que te permita ver bien.
Si ya tienes tu receta y conoces tu marca, comprar con tiempo evita usar un par por más días de los recomendados. En Equipo Óptica Ping puedes encontrar opciones para recibir a domicilio o retirar en sucursal, sin complicar la reposición de tus lentes y soluciones.
Quitarte los lentes debe sentirse como una rutina breve, no como una batalla frente al espejo. Hazlo con manos limpias, sin prisa y con suficiente lubricación cuando la necesites. Si algo no se siente normal, escucha a tus ojos y busca la orientación adecuada antes de volver a usarlos.